miércoles 9 de septiembre de 2009
hasta nuevo aviso
lunes 7 de septiembre de 2009
domingo en el metro-día, lunes en mi pieza-noche
Domingo 06 de septiembre de 2009. Viaje en metro, breve y largo. Día soleado y nublado.
Línea 4
Una mujer entra al vagón dejando una estela roja, de sangre diluida en aguas inmundas, desde su bolsa del mandado asoma el cadáver de un pollo blanquecino con manchones amarillos de tóxico colorante.
El desayuno está servido.
Otra mujer vende agonía en forma de “paletas del monte”, “5 pesos le vale, 5 pesos le cuesta”… y sus ojos no me miran, ni como a potencial cliente ni como a ser vivo.
Los humanos están en clara extinción.
Y la vida sigue en el metro, junto a B. que inhala mis miserias en silencio. Estamos a punto de llegar a la estación del metro que nos conduce a mi recoveco secreto y público. En realidad llega apenas el trasbordo.
Un poco más tarde:
Línea 8
Hoy vi a dos hombres en la misma posición, con el mismo gesto en 2 situaciones igualmente absurdas. Uno cagaba en las vías de un tren que pasa muy poco y el otro estaba sentado en medio de todo sobre una cubeta. Me pregunto si eso es mi alimento y si no resulta demasiado triste que así lo fuere.
Una lágrima cruza delatora el rostro de B. y escucho a Vivaldi porque un señor con billetes entre los dedos vende un disco “lo mejor de la música de relajación y meditación” que incluye “temas de superación personal” y extrañamente a Vivaldi.
Qué cosas se ven en este mundo, el mío y el de todos, porque no soy especial.
Y las lágrimas invisibles siempre están cruzándome delatoras el mortecino rostro, hoy un poco más pálido y seco por los efectos del alcohol.
Tengo tanta sed y tanto dolor de cabeza que le leo cuentos oscuros a B. en el metro, esperando que mis invocaciones tangenciales de la noche hagan este día menos soleado y déjenme decirlo, ha funcionado, aunque sea yo una vil cosa sin dinero y sin salud.
Lunes 07 de septiembre de 2009. Muy de noche.
Es la noche de las noches, así tiene que ser. La vivo tan terriblemente, tan dolorosa y absurdamente. La negra noche de las negras noches.
Desconcierto, tristeza y dolor. Amargas lágrimas y pastosos besos. Alcohol y sus demás acompañantes descabellados.
Es claro que la rueda completa una vuelta cada 5 años y espero la venida de un nuevo ciclo, de cariz menos oscuro… esta es una curva cada vez más abrupta, más abisal y más celeste. Me pregunto si tus ojos pertenecen a la primera o a la segunda montaña.
Y hay una línea-espejo que les divide y que marca dos sentidos: positivo y negativo. El espantoso reflejo me deja estupefacta, el espectáculo es tan simétrico.
Hasta ahora había pensado que sabía cuál era cuál y veo con horror que en realidad no lo sé y que nunca lo supe ni podré saberlo. Veo que el arriba-abajo es arbitraria convención y que en realidad no sólo es que el arriba pueda ser el abajo en un momento, sino que los lugares se intercambian tan frenéticamente que no me queda ya ni la simple certeza de saber dónde estoy parada.
Dudo que sean dos lugares, ya no creo en el arriba-abajo y sí, mis lágrimas ya no tienen sentido ni tus labios morados.
Pero creo que estoy en la parte oscura… no, no lo sé, a veces todo parece tan claro.
Es obvio que se trata de un cilindro, de una superficie cuya característica principal es que los extremos se tocan y confunden, es una sábana sucia sin principio ni fin, cosida por los extremos infinitos, que ondea sobre aguas caprichosas, sobre una masa acuosa ubicada dentro de este cilindro imposible, y caprichosas son las mutaciones en los extremos, de modo tal que nunca sé si es cierto que hay sólo dos extremos. Comienzo a pensar que se trata más bien de un cono de tela rota y roja.
No importa, a lo que voy es a que no hay tal línea que separa montañas simétricas ni noches ni días, todo ha sido una falsa apariencia. Pero de apariencias es esta vida podrida, entonces es realidad absoluta que estoy en la parte negra y abisal… ¿será verdad que mañana comienza el nuevo ciclo claro y celeste?
Lo dudo tanto.
lunes 31 de agosto de 2009
Lunes 31 de agosto de 2009, a la noche vagando.
Intentos a cuatro líneas y un título, nada de métrica ni correctud regulativa.
Uno a 4 líneas con una última y quinta irreprimible.
Dos gemelas no intencioles: Camino Destino y Reseca.
Un último intento en varias líneas sin coherencia queriendo dejarme con el alma tranquila. Su eficacia última no está dada en el ahora sino en la siempredad de esta lucha que quisiera no fuera desgarradora y cotidiana. Porque hay algunxs que niegan que esta vida sea devenir y que este devenir concreto duela, que piensan que me regodeo en la sangre y que cometo pecado moderno al hablar de "lucha" cuando la postmodernidad debiera difuminar mis supuestas pretensiones anacrónicas y políticamente descabelladas.
Pero no soy yo la culpable que buscan y si bien me siento tan arrancada de todo, me sé lo que soy y quiero lo que somos. Y si no me atrevo a sonar enloquecida es sólo porque no me da la gana.
Lejos de ti
Extravié tu ruta, tu cuerpo sin rumbo,
Vago extraña de mí,
Y las piedras me miran entumidas.
En sus largos silencios me olvido.
El vientre de la gran ramera está putrefacto
A través del desierto la diferencia.
Un marco exprimido hasta la coherencia.
Eso es tu filosofía.
Podrida de muerte y grandilocuente.
REGRESO AL DESIERTO.
Camino Destino
Hoy estoy de un humor semejante al humo.
Y las acortadas horas se expanden:
Un cigarro al día,
Dos hombres por noche.
Reseca
Brotan las fuentes secas.
Y un reloj me aturde riguroso:
Se multiplican los rostros y a nadie miro,
¿A quién le interesan mis lágrimas?
Vendrán nuevas auroras
Eso pienso, eso quiero.
Deseo.
Fuerte palpitar y crujidos dolorosos.
Una tristeza del color de lo eterno.
Y lo eterno no existe.
La novedad de la ley nunca fue tal,
La sangre siempre fue roja.
Eso es lo único que sé,
Lo único que huelo y como.
Vendrán nuevas auroras si la posibilidad,
Si la necesidad y la conciencia,
Si la destrucción se consuma y quedo vacía.
Si la humanidad desteje su cruel telaraña.
Y la araña eterna nunca fue tal.
Quien anuncia tu ruina enterrará sus desdichas,
Quien murmura inmóvil mañana abrirá su corazón.
Y yo dejaré de ser el monstruo en que me he convertido,
Y estos tormentos tendrán sentido.
sábado 7 de febrero de 2009
oigo música



jueves 5 de febrero de 2009
magia
martes 3 de febrero de 2009
mirar, reconocer, memoria y memorial
















































Desde la Comuna de París


domingo 1 de febrero de 2009
señales: obras en construcción


sábado 31 de enero de 2009
sobre la crisis mundial del capital
Vamos hacia una degradación brutal de nuestras condiciones de vida
No cabe ilusión alguna. En los próximos meses la humanidad va a vivir una bestial degradación de sus condiciones de vida en todo el planeta. El Fondo Monetario Internacional (FMI) lo dice bien claro en su último informe: "cincuenta países de aquí a principios del 2009" se van a sumar de la macabra lista de países que sufren hambrunas. Entre ellos numerosos países de África, América Latina, Caribe e incluso Asia. En Etiopia hay ya 12 millones de personas que mueren de hambre según cifras oficiales. En India y China, que nos han estado vendiendo como el nuevo Eldorado capitalista, centenares de millones de obreros se verán atrapados en la miseria más negra. En Europa y Estados Unidos una gran parte de la población sufrirá una miseria insoportable.
No hay ningún sector a salvo de la quema. Los despidos lloverán por millones en oficinas, bancos, fábricas, hospitales, en los servicios de alta tecnología como la electrónica, en el automóvil, la construcción o las empresas de servicios. ¡El paro va a crecer de forma exponencial!. Ya, desde principios de 2008 y solo en Estados Unidos casi un millón de trabajadores han ido la calle. Y esto es solo el principio. Esta ola de despidos hace que cada vez sea más difícil a las familias obreras costearse la alimentación básica y la sanidad. Para los jóvenes esto significa que el capitalismo ¡no puede ofrecerles ningún futuro!
¡Los que nos mentían ayer, nos mienten hoy!
Ni los dirigentes del mundo capitalista, ni los políticos, ni los periodistas a sueldo de la clase dominante se atreven a ocultarlo. ¿Cómo hacerlo?. Los mayores bancos del mundo están en quiebra, y solo se han mantenido a flote gracias a centenares de millones de dólares y euros inyectados por los Bancos Centrales, es decir por los Estados. Las Bolsas en América, Asía y Europa se hunden sin remisión y han perdido desde Enero de 2008, 25 billones de dólares, es decir el equivalente a ¡dos años de la producción total de los estados Unidos! Todo ello ilustra el verdadero pánico que sacude a la clase dominante en todo el planeta. Si hoy se hunden las Bolsas no es solo por la catastrófica situación de los Bancos, sino también porque los capitalistas se ven venir una caída vertiginosa de sus beneficios como resultado del retroceso masivo de la actividad económica, la multiplicación de quiebras de empresas y de una recesión mucho peor que las de los últimos cuarenta años.
Los principales dirigentes del mundo, los Bush, Merkel, Brown, Sarkozy, Hu Jiantao, encadenan encuentros y "Cumbres" (G4, G7, G16, G27, G40) para tratar de salvar los muebles, impedir lo peor. Planifican una nueva "Cumbre" a mediados de Noviembre para, según algunos, "refundar el capitalismo". La hiperactividad de los dirigentes mundiales sólo puede compararse a la de los "expertos" y periodistas: televisión, radio, periodismos... la crisis está en primera plana en todos los medios.
¿A qué viene tanto ruido?
La burguesía sabe que no puede ocultar el catastrófico estado de su economía pero trata de hacernos creer que pese a todo ello no hay que poner en cuestión el sistema capitalista, que de lo que se trata es simplemente de limitar sus "excesos" y evitar sus "patinazos". ¡La culpa es de los especuladores!, ¡Es culpa de los patronos sinvergüenzas!, ¡los paraísos fiscales son los culpables! Y, aún más radical: ¡La culpa de todo la tiene el "liberalismo"!
Todos los charlatanes profesionales nos largan sus letanías para que comulguemos con semejantes ruedas de molino. Esos mismos "especialistas" que afirmaban ayer que la economía gozaba de buena salud, que los bancos eran sólidos como robles... se precipitan hoy a los platos de televisión para contarnos nuevas mentiras. Aquellos que nos decían que el "liberalismo" era LA solución, que el Estado debía cuidarse muy mucho de intervenir en la economía, hoy reclaman que los Estados intervengan a tope.
¡Más Estado, más "moral" y el capitalismo podrá salir mejor de lo que entró! ¡Tal es la mentira que nos quieren que nos traguemos!.
¿El capitalismo puede superar su crisis?
La crisis que sacude hoy al capitalismo mundial no data del verano 2007 con la crisis inmobiliaria en USA. Hace más de 40 años que las recesiones se suceden unas a otras: 1967, 1974, 1981, 1991, 2001. Hace décadas que el paro se ha convertido en una lacra permanente en la sociedad y que los explotados sufrimos ataques cada vez más duros a nuestras condiciones de vida. ¿Por qué?
Porque el capitalismo es un sistema que produce para el mercado y el beneficio y no para satisfacer las necesidades humanas. Las necesidades humanas por satisfacer son inmensas pero los seres humanos que las sufren no son solventes, es decir la inmensa mayoría de la población mundial no tiene con que comprar las mercancías que se producen. Si el capitalismo está en crisis, si millones de seres humanos, y bien pronto millones, están sumidos en una miseria insoportable y sufren las peores hambrunas no es porque este sistema no produzca lo suficiente sino porque produce muchas más mercancías de las que puede vender. La burguesía ha salido temporalmente de esas recesiones recurriendo masivamente al crédito y con ello creando un mercado artificial. Por ello esos "relanzamientos" han conducido a despertares dolorosos ya que, a fin de cuantas, hay que devolver todos esos créditos, hay que hacer frente a todas esas deudas. Y eso es justo lo que pasa hoy día. Todo el "fabuloso crecimiento" de los últimos años se basaba única y exclusivamente en la deuda. La economía mundial ha vivido a crédito y ha llegado el momento de devolverlo. ¡Todo se hunde como en vulgar castillo de naipes!. Las actuales convulsiones de la economía capitalista no son el producto de una "mala gestión" de los dirigentes políticos, ni de la especulación de los "magos de las finanzas" ni del comportamiento irresponsable de los banqueros. Lo único que hacen todos esos personajillos es aplicar las leyes del capitalismo y son justamente esas leyes las que conducen al sistema a su perdición. Por eso, los miles de millones inyectados por todos los Estados y Bancos Centrales a los mercados no van a cambiar nada. Peor aún, van a añadir más y más endeudamiento, ¡es querer apagar el fuego con gasolina!.
La burguesía, con tales medidas estériles y desesperadas, demuestra su impotencia. Todos sus sesudos planes de salvamento están condenados, tarde o temprano, al fracaso. No va ha haber un verdadero relanzamiento de la economía capitalista. Ninguna política, ni de izquierdas ni de derechas, podrá salvar al capitalismo porque este sistema está corroído por una enfermedad mortal e incurable.
Al desarrollo de la miseria opongamos nuestras luchas y nuestra solidaridad
Por todas partes aparecen comparaciones con el crack del 29 y la Gran Depresión de los años 30. Aún resuena en nuestra memoria las imágenes de aquella época: colas interminables de parados esperando un trabajo, colas de pobres para obtener un plato de sopa de caridad, los edificios de las fábricas cerradas traduciendo la mayor de las desesperanzas... Pero, ¿la situación actual es igual a la de entonces?.La respuesta es claramente, NO. Hoy es mucho más grave, aunque el capitalismo con su experiencia ha logrado evitar un hundimiento brutal gracias a la intervención de los Estados y a una mejor coordinación internacional.
Pero esa no es la única diferencia. La terrible depresión de los años 30 desembocó en la Segunda Guerra Mundial. ¿La crisis actual puede desembocar en una Tercera Guerra Mundial? La huida hacia delante a la guerra imperialista es la única respuesta que la burguesía es capaz de dar a la crisis insalvable del capitalismo. Y la única fuerza que se puede oponer a ello es su enemigo irreducible: la clase obrera mundial. El proletariado en los años 30 había sufrido una derrota terrible como consecuencia del aislamiento de la revolución de 1917 en Rusia y se dejó alistar en la masacre imperialista. Pero el proletariado actual ha demostrado, desde los grandes combates que empezaron en 1968, que no está dispuesto a verter de nuevo su sangre por sus explotadores. En los últimos 40 años ha podido sufrir reveses dolorosos pero aún está en píe en todo el mundo, especialmente desde 2003, y se bate cada vez más. El recrudecimiento de la crisis del capitalismo provocará terribles sufrimientos en cientos de millones de trabajadores, no solo en los países subdesarrollados sino también en los más desarrollados, paro, miseria, hambre, pero también va a provocar necesariamente luchas de resistencia de los explotados.
Estas luchas son indispensables para limitar los ataques económicos de la burguesía, para impedir que nos hundan en la miseria absoluta. Pero está claro que no podrán impedir que el capitalismo siga hundiéndose cada vez más profundamente en su crisis. Aunque las luchas de resistencia de la clase obrera responden a una necesidad aún más importante. Permiten a los explotados desarrollar su fuerza colectiva, su unidad, su solidaridad, su conciencia, para plantear la única alternativa que puede ofrecer un porvenir a la humanidad: borrar de la faz de la tierra el sistema capitalista y crear una nueva sociedad sobre bases completamente diferentes. Una sociedad que no se base en el beneficio y la explotación, ni en la producción en función del mercado, sino en la que se produzca para satisfacer las necesidades humanas; una sociedad dirigida por los propios trabajadores y no por una minoría privilegiada: la sociedad comunista.
Durante ocho décadas todos los sectores de la burguesía, tanto de derechas como de izquierdas, nos han dicho que los regimenes que dominaban Europa del Este o China eran "comunistas", cuando en realidad no eran más que una forma especialmente bárbara de capitalismo de Estado. Y eso lo decían para convencernos a los explotados que era vano soñar con un mundo diferente, que no había nada salvo el capitalismo. Hoy el capitalismo muestra su quiebra histórica y la perspectiva de la sociedad comunista debe animar cada vez más las luchas del proletariado.
Frente a los ataques de un capitalismo acorralado; para acabar con la explotación, la miseria y la barbarie guerrera del capitalismo:
¡Viva la lucha de la clase obrera mundial!
¡Proletarios de todos los países, uníos!
CORRIENTE COMUNISTA INTERNACIONAL
(25/10/2008)
miércoles 28 de enero de 2009
recuperar la experiencia pasada para el presente: por un futuro de revolución mundial triunfante

martes 27 de enero de 2009
regresando a los pantanos del sur
lunes 26 de enero de 2009
¿qué es la guerra?



sábado 24 de enero de 2009
quiero ver

jueves 22 de enero de 2009
ataque contra el capital: "ya no quiero, fuchi, fuchi!!!"


miércoles 21 de enero de 2009
la patita contra la inflación: patitxs contra el capital!!!

martes 20 de enero de 2009
fénix



regresando a la tierra

Pero en su interior no hay nada vivo.
Está totalmente vacío de vida. No hay nada hecho por la vida. No hay nidos ni madrigueras, no hay puertas, no hay ventanas, no hay cielo que ver, no hay ojos que miren el cielo. Allá no hay nada que se llame risa o lágrimas.
Cuando miro allá a lo lejos pienso qué miserables son el dinero, los misiles, los automóviles, los lujos, la guerra, el éxito...
Ayer, tumbado en alguna parte miraba el cielo de noche y pensaba en todo eso...
Mira esta otra esfera:
Aquí está todo lo que vale la pena.
Sobre este suelo que piso, que tú pisas, está contenido todo lo que podemos ser. No hay otra cosa. Aquí duermen nuestros sueños, germinan, nacen o se malogran. Aquí estás tú, aquí están mis amigos, mis enemigos y los tuyos, el bien, el mal, el día que no fui a clases, el colibrí que hoy se metió a mi cuarto, el atardecer y la lluvia que veo caer, el día tan difícil, el día de mañana...
Sobre este suelo están los cementerios, millones de años de polvo que se encima, nuestra prehistoria... Sobre este suelo estamos vivos, reímos, hacemos el amor y lo perdemos. Sobre este suelo está lo viejo y lo nuevo. Aquí crecimos y aquí es donde la humanidad, si se da cuenta, un día podrá comenzar a escribir conscientemente su propia historia.
aquí estoy yo
y aquí estaremos.
domingo 18 de enero de 2009
a propósito de estos últimos días, que en realidad han sido más de 40 años...


El sistema capitalista está sustentado sobre la explotación del trabajo asalariado, la burguesía no podría contar con la producción ni podría tener ganancias sin la explotación de la fuerza de trabajo de los millones de proletarios del mundo. Nunca antes la humanidad había conocido un sistema capaz de desarrollar tal cantidad de riqueza, pero esta riqueza producida no sólo tiene la característica de ser totalmente ajena a su productor verdadero: el trabajador, sino además sucede que cuanto más crece la economía más se precipita a la crisis capitalista. Mientras en las sociedades del pasado la crisis provenía de la escasez, en el capitalismo ésta proviene del exceso, es decir, de la sobreproducción. Pero si en el siglo XIX, durante su fase de ascenso, el sistema al crecer podía ofrecer mejoras duraderas a la clase obrera, a partir de la entrada a su fase de decadencia (1914) el capitalismo, al revelar de forma más aguda sus propias contradicciones, no puede ofrecer sino mayor explotación y miseria. Así, la clase obrera en la actualidad se enfrenta a un sistema que lleva cuatro décadas en crisis y no ve la menor posibilidad para que ésta termine. Durante los últimos cuarenta años hemos escuchado discursos que afirman haber encontrado la solución a la crisis: en los "mercado emergentes" (llamadas así a las regiones de menor industrialización), en la apertura comercial (creando zonas comerciales o monetarias especiales), en la liberación económica (privatizando y creando "nuevos instrumentos" de especulación), y todos estos sueños han tenido el común denominador de estar sostenidos e impulsados por el CRÉDITO, que si bien puede esconder momentáneamente algunos efectos, pronto se convierte en un problema mayor al expandirse la insolvencia.
La crisis iniciada a fines de los sesenta, en vez de encontrar una salida, cada vez toma mayor profundidad, por eso la burguesía en sus ansias por salvar sus ganancias agudiza sus ataques en contra de los trabajadores, de manera que en cada proceso de agudización de la crisis se ve avanzar la degradación de la vida de los asalariados. Los trabajadores ya lo viven de forma directa al ser víctimas (o estar en amenaza constante) del desempleo, así mismo lo sufren con el congelamiento de los salarios, con el incremento de los precios, con la afectación de las jubilaciones y con la intensidad del trabajo que se impone lo mismo en fábricas y minas, que en hospitales, escuelas y oficinas.
¿Intervencionismo o liberalismo?: falsa disyuntiva para los explotados
Hay una serie de secuelas que ponen en evidencia la gravedad de la crisis. Los capitalistas de todos los sectores de la economía amenazan con recortar personal para los próximos años, aunque en la construcción, la industria textil, automotriz y manufacturera ha iniciado ya con los despidos, de la misma manera el salario que se anuncia para el 2009 demuestra que se busca congelarlo bajo el estúpido pretexto de que su incremento generaría inflación. Este mismo argumento es el que por años han utilizado para no incrementar salarios, y en cambio la inflación para 2008, que el banco central esperaba cerrar en 3%, termina en 6.23% (que además es una cifra maquillada y muy lejos de la realidad), y dada la afectación de la ganancia capitalista, se entiende que se incrementará el próximo año, en tanto que la congelación de salarios (como se ve con el ridículo aumento del salario mínimo en 4.6%, es decir 1.66 puntos porcentuales por debajo de la inflación) y el aumento de precios se vuelve una medida muy utilizada por la burguesía para apropiarse de una masa mayor de la plusvalía que los trabajadores han generado.
Aún cuando las secuelas recesivas se aceleran, la secretaría de Hacienda en México tiene el descaro de negar el avance de la crisis, mientras el mismo gobierno de los EUA reconoce que la recesión empezó desde diciembre de 2007, el gobierno mexicano rechaza que tal situación esté presente en México e incluso niega que exista en EUA. Pero si esto lo hace en el discurso, en los hechos, como el conjunto de Estados, se prepara a defender la ganancia de los capitalistas cargando los efectos de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores.
La clase dominante siempre negará que su sistema está marcado por la crisis y para ello no sólo utiliza el discurso simplón de fingir que no pasa nada, los efectos mismos que la clase obrera resiente y las quiebras de empresas de todo tipo terminan por mostrar su falsedad, por ello para mantener el engaño utilizan los llamados a la unidad nacional, a ser más productivos, a ser egoístas y a estar dispuestos a aplastar al colega para sobrevivir, un ejemplo claro de este discurso lo encontramos en el llamado de López Obrados cuando es su “Carta a la opinión pública” (La jornada, 09-09-08) además de convocar a salvar a la economía nacional, dice a los trabajadores con una fingida preocupación: Esmérate en tu trabajo, porque habrá más competencia y despidos…
Pero además la burguesía desarrolla ideas falsas para entrampar la reflexión de los trabajadores e impedir que tomen claridad del significado del capitalismo. Así, una de las polémicas tramposas que utiliza para cubrir la esencia del capital, es oponer los tipos de política llevados a cabo por el Estado, suponiendo que algunas prácticas son perversas, mientras que otras tienen efectos virtuosos para el colectivo social: de manera que presentan un esquema donde las políticas neoliberales serían la expresión de un “mal gobierno” y por tanto causantes de la crisis, mientras que otras, como las intervencionistas, supondrían que llevan una preocupación por el beneficio colectivo. Pero ese discurso aún cuando puede estar expresando las diferencias entre las fracciones de la clase dominante, tiene como fin el hacer que los trabajadores tomen partido por un tipo de política y olviden así que tanto intervencionistas como liberales son medidas que, dependiendo el momento, ayudan a proteger la ganancia capitalista y a fortalecer las cadenas del dominio capitalista sobre la clase trabajadora.
Es falso que exista una diferencia sustantiva entre el intervencionismo y el liberalismo, en ambos tipos de política el Estado se encuentra ordenando y dirigiendo la explotación y opresión, en ambas formas es el Estado el que comanda la actividad económica; un simple ejercicio puede ayudarnos, por ejemplo, preguntémonos: ¿Quién dirigió y definió la forma de las privatizaciones? ¿Quién define y lleva a cabo las políticas durante el neoliberalismo? ¿Quién controla y regula el comportamiento de los países a través de los tratados comerciales regionales (como lo es el TLC)? La respuesta es el Estado. Y si se piensa que hay otra razón de actuación durante la aplicación del intervencionismo, preguntémonos nuevamente: ¿Quién se benefició de las nacionalizaciones y estatizaciones? ¿Dejó de existir la explotación con estas políticas?... Es fácil percibir que el Estado aplicando cualquiera de sus políticas tiene como centro de atención salvar la ganancia capitalista y asegurar el sometimiento de los explotados. Por eso el capitalismo de Estado se vuelve la forma que toma el sistema a partir de principios del siglo XX, para buscar su perpetuación.
De manera que si la crisis es expresión del mismo capitalismo, los trabajadores para enfrentarla NO pueden ni deben unirse con la burguesía, ni ser más productivos, sumisos y competir con sus hermanos de clase, la única salida que tienen es su lucha, en la que unifiquen sus fuerzas con todos los trabajadores en activo y en desempleo que sufren los ataques y degradan sus condiciones de vida. Pero para que esta pueda expresar todo su poder deberá de pasar por encima y en contra de los sindicatos y los partidos de la burguesía, de todos los colores y caretas, que buscan encasillar el descontento en la imploración de “mejores” gobernantes o “mejores” políticas. La crisis pone al desnudo que el capitalismo no puede ofrecer sino mayor explotación y miseria, pero también revela de forma más clara que la única salida se encuentra en su destrucción, y el proletariado es la única clase que es capaz de hacerlo y sobre sus ruinas construir una verdadera comunidad humana.
jueves 15 de enero de 2009
ROSA LUXEMBURGO como REVOLUCIONARIA: a 90 años de su cobarde asesinato, lxs trabajadorxs debemos rescatar su figura de las garras burguesas


















"El orden reina en Varsovia", anunció el ministro Sebastiani a la Cámara de París en 1831 cuando, después de haber lanzado su terrible asalto sobre el barrio de Praga, la soldadesca de Paskievitch había entrado en la capital polaca para dar comienzo a su trabajo de verdugos contra los insurgentes.
"¡El orden reina en Berlín!", proclama triunfante la prensa burguesa, proclaman Ebert y Noske, proclaman los oficiales de las "tropas victoriosas" a las que la chusma pequeñoburguesa de Berlín acoge en las calles agitando sus pañuelos y lanzando sus ¡hurras! La gloria y el honor de las armas alemanas se han salvado ante la historia mundial. Los lamentables vencidos de Flandes y de las Ardenas han restablecido su renombre con una brillante victoria sobre... los 300 "espartaquistas" del Vorwärts. Las gestas del primer y glorioso avance de las tropas alemanas sobre Bélgica, las gestas del general von Emmich, el vencedor de Lieja, palidecen ante las hazañas de Reinhardt y Cía., en las calles de Berlín. Parlamentarios que habían acudido a negociar la rendición del Vorwärts asesinados, destrozados a golpes de culata por la soldadesca gubernamental hasta el punto de que sus cadáveres eran completamente irreconocibles, prisioneros colgados de la pared y asesinados de tal forma que tenían el cráneo roto y la masa cerebral esparcida: ¿quién piensa ya a la vista de estas gloriosas hazañas en las vergonzosas derrotas ante franceses, ingleses y americanos? "Espartaco" se llama el enemigo y Berlín el lugar donde nuestros oficiales entienden que han de vencer. Noske, el "obrero", se llama el general que sabe organizar victorias allí donde Ludendorff ha fracasado.
¿Cómo no pensar aquí en la borrachera de victoria de la jauría que impuso el "orden" en París, en la bacanal de la burguesía sobre los cadáveres de los luchadores de la Comuna? ¡Esa misma burguesía que acaba de capitular vergonzosamente ante los prusianos y de abandonar la capital del país al enemigo exterior para poner pies en polvorosa como el último de los cobardes! Pero frente a los proletarios de París, hambrientos y mal armados, contra sus mujeres e hijos indefensos, ¡cómo volvía a florecer el coraje viril de los hijitos de la burguesía, de la "juventud dorada", de los oficiales! ¡Cómo se desató la bravura de esos hijos de Marte humillados poco antes ante el enemigo exterior ahora que se trataba de ser bestialmente crueles con indefensos, con prisioneros, con caídos!
"¡El orden reina en Varsovia!", "¡El orden reina en París!", "¡El orden reina en Berlín!", esto es lo que proclaman los guardianes del "orden" cada medio siglo de un centro a otro de la lucha histórico-mundial. Y esos eufóricos "vencedores" no se percatan de que un "orden" que periódicamente ha de ser mantenido con esas carnicerías sangrientas marcha ineluctablemente hacia su fin. ¿Qué ha sido esta última "Semana de Espartaco" en Berlín, qué hatraído consigo, qué enseñanzas nos aporta? Aun en medio de la lucha, en medio del clamor de victoria de la contrarrevolución han de hacer los proletarios revolucionarios el balance de lo acontecido, han de medir los acontecimientos y sus resultados según la gran medida de la historia. La revolución no tiene tiempo que perder, la revolución sigue avanzando hacia sus grandes metas aún por encima de las tumbas abiertas, por encima de las "victorias" y de las "derrotas". La primera tarea de los combatientes por el socialismo internacional es seguir con lucidez sus líneas de fuerza, sus caminos.
¿Podía esperarse una victoria definitiva del proletariado revolucionario en el presente enfrentamiento, podía esperarse la caída de los Ebert-Scheidemann y la instauración de la dictadura socialista? Desde luego que no si se toman en consideración la totalidad de los elementos que deciden sobre la cuestión. La herida abierta de la causa revolucionaria en el momento actual, la inmadurez política de la masa de los soldados, que todavía se dejan manipular por sus oficiales con fines antipopulares y contrarrevolucionarios, es ya una prueba de que en el presente choque no era posible esperar una victoria duradera de la revolución. Por otra parte, esta inmadurez del elemento militar no es sino un síntoma de la inmadurez general de la revolución alemana.
El campo, que es de donde procede un gran porcentaje de la masa de soldados, sigue sin estar apenas tocado por la revolución. Berlín sigue estando hasta ahora prácticamente asilado del resto del país. Es cierto que en provincias los centros revolucionarios -Renania, la costa norte, Braunschweig, Sajonia, Württemberg- están con cuerpo y alma al lado de los proletarios de Berlín. Pero lo que sobre todo falta es coordinación en la marcha hacia adelante, la acción común directa que le daría una eficacia incomparablemente superior a la ofensiva y a la rapidez de movilización de la clase obrera berlinesa. Por otra parte, las luchas económicas, la verdadera fuerza volcánica que impulsa hacia adelante la lucha de clases revolucionaria, están todavía -lo que no deja de tener profundas relaciones con las insuficiencias políticas de la revolución apuntadas- en su estadio inicial.
De todo esto se desprende que en este momento era imposible pensar en una victoria duradera y definitiva. ¿Ha sido por ello un "error" la lucha de la última semana? Sí, si se hubiera tratado meramente de una "ofensiva " intencionada, de lo que se llama un "putsch". Sin embargo, ¿cuál fue el punto de partida de la última semana de lucha? Al igual que en todos los casos anteriores, al igual que el 6 de diciembre y el 24 de diciembre: ¡una brutal provocación del gobierno! Igual que el baño de sangre a que fueron sometidos manifestantes indefensos de la Chausseestrasse e igual que la carnicería de los marineros, en esta ocasión el asalto a la jefatura de policía de Berlín fue la causa de todos los acontecimientos posteriores. La revolución no opera como le viene en gana, no marcha en campo abierto, según un plan inteligentemente concebido por los "estrategas". Sus enemigos también tienen la iniciativa, sí, y la emplean por regla general más que la misma revolución.
Ante el hecho de la descarada provocación por parte de los Ebert-Scheidemann, la clase obrera revolucionaria se vió obligada a recurrir a las armas. Para la revolución era una cuestión de honor dar inmediatamente la más enérgica respuesta al ataque, so pena de que la contrarrevolución se creciese con su nuevo paso adelante y de que las filas revolucionarias del proletariado y el crédito moral de la revolución alemana en la Internacional sufriesen grandes pérdidas.
Por lo demás, la inmediata resistencia que opusieron las masas berlinesas fue tan espontánea y llena de una energía tan evidente que la victoria moral estuvo desde el primer momento de parte de la "calle".
Pero hay una ley vital interna de la revolución que dice que nunca hay que pararse, sumirse en la inacción, en la pasividad después de haber dado un primer paso adelante. La mejor defensa es el ataque. Esta regla elemental de toda lucha rige sobre todos los pasos de la revolución. Era evidente -y haberlo comprendido así testimonia el sano instinto, la fuerza interior siempre dispuesta del proletariado berlinés- que no podía darse por satisfecho con reponer a Eichhorn en su puesto. Espontáneamente se lanzó a la ocupación de otros centros de poder de la contrarrevolución: la prensa burguesa, las agencias oficiosas de prensa, el Vorwärts. Todas estas medidas surgieron entre las masas a partir del convencimiento de que la contrarrevolución, por su parte, no se iba a conformar con la derrota sufrida, sino que iba a buscar una prueba de fuerza general.
Aquí también nos encontramos ante una de las grandes leyes históricas de la revolución frente a la que se estrellan todas las habilidades y sabidurías de los pequeños "revolucionarios" al estilo de los del USP, que en cada lucha sólo se afanan en buscar una cosa, pretextos para la retirada. Una vez que el problema fundamental de una revolución ha sido planteado con total claridad -y ese problema es en esta revolución el derrocamiento del gobierno Ebert-Scheidemann, en tanto que primer obstáculo para la victoria del socialismo- entonces ese problema no deja de aparecer una y otra vez en toda su actualidad y con la fatalidad de una ley natural; todo episodio aislado de la lucha hace aparecer el problema con todas sus dimensiones por poco preparada que esté la revolución para darle solución, por poco madura que sea todavía la situación. "¡Abajo Ebert-Scheidemann!", es la consigna que aparece inevitablemente a cada crisis revolucionaria en tanto que única fórmula que agota todos los conflictos parciales y que, por su lógica interna, se quiera o no, empuja todo episodio de lucha a su mas extremas consecuencias.
De esta contradicción entre el carácter extremo de las tareas a realizar y la inmadurez de las condiciones previas para su solución en la fase inicial del desarrollo revolucionario resulta que cada lucha se salda formalmente con una derrota. ¡Pero la revolución es la única forma de "guerra" -también es ésta una ley muy peculiar de ella- en la que la victoria final sólo puede ser preparada a través de una serie de "derrotas"!
¿Qué nos enseña toda la historia de las revoluciones modernas y del socialismo? La primera llamarada de la lucha de clases en Europa, el levantamiento de los tejedores de seda de Lyon en 1831, acabó con una severa derrota. El movimiento cartista en Inglaterra también acabó con una derrota. La insurrección del proletariado de París, en los días de junio de 1848, finalizó con una derrota asoladora. La Comuna de París se cerró con una terrible derrota. Todo el camino que conduce al socialismo -si se consideran las luchas revolucionarias- está sembrado de grandes derrotas.
Y, sin embargo, ¡ese mismo camino conduce, paso a paso, ineluctablemente, a la victoria final! ¡Dónde estaríamos nosotros hoy sin esas "derrotas", de las que hemos sacado conocimiento, fuerza, idealismo! Hoy, que hemos llegado extraordinariamente cerca de la batalla final de la lucha de clases del proletariado, nos apoyamos directamente en esas derrotas y no podemos renunciar ni a una sola de ellas, todas forman parte de nuestra fuerza y nuestra claridad en cuanto a las metas a alcanzar.
Las luchas revolucionarias son justo lo opuesto a las luchas parlamentarias. En Alemania hemos tenido, a lo largo de cuatro decenios, sonoras "victorias" parlamentarias, íbamos precisamente de victoria en victoria. Y el resultado de todo ello fue, cuando llegó el día de la gran prueba histórica, cuando llegó el 4 de agosto de 1914, una aniquiladora derrota política y moral, un naufragio inaudito, una bancarrota sin precedentes. Las revoluciones, por el contrario, no nos han aportado hasta ahora sino graves derrotas, pero esas derrotas inevitables han ido acumulando una tras otra la necesaria garantía de que alcanzaremos la victoria final en el futuro.
¡Pero con una condición! Es necesario indagar en qué condiciones se han producido en cada caso las derrotas. La derrota, ¿ha sobrevenido porque la energía combativa de las masas se ha estrellado contra las barreras de unas condiciones históricas inmaduras o se ha debido a la tibieza, a la indecisión, a la debilidad interna que ha acabado paralizando la acción revolucionaria?
Ejemplos clásicos de ambas posibilidades son, respectivamente, la revolución de febrero en Francia y la revolución de marzo alemana. La heroica acción del proletariado de París en 1848 ha sido fuente viva de energía de clase para todo el proletariado internacional. Por el contrario las miserias de la revolución de marzo en Alemania han entorpecido la marcha de todo el moderno desarrollo alemán igual que una bola de hierro atada a los pies. Han ejercido su influencia a lo largo de toda la particular historia de la Socialdemocracia oficial alemana llegando incluso a repercutir en los más recientes acontecimientos de la revolución alemana, incluso en la dramática crisis que acabamos de vivir.
¿Qué podemos decir de la derrota sufrida en esta llamada Semana de Espartaco a la luz de las cuestiones históricas aludidas más arriba? ¿Ha sido una derrota causada por el ímpetu de la energía revolucionaria chocando contra la inmadurez de la situación o se ha debido a las debilidades e indecisiones de nuestra acción?
¡Las dos cosas a la vez! El carácter doble de esta crisis, la contradicción entre la intervención ofensiva, llena de fuerza, decidida, de las masa berlinesas y la indecisión, las vacilaciones, la timidez de la dirección ha sido uno de los datos peculiares del más reciente episodio.
La dirección ha fracasado. Pero la dirección puede y debe ser creada de nuevo por las masas y a partir de las masas. Las masas son lo decisivo, ellas son la roca sobre la que se basa la victoria final de la revolución. Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta "derrota" una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco de esta "derrota" florecerá la victoria futura.
"¡El orden reina en Berlín!", ¡esbirros estúpidos! Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución, mañana ya "se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto" y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas:
¡Fui, soy y seré!
Rosa Luxemburgo
El papel de la mujer en la revolución
Comenzaremos preguntándonos a qué nos referimos cuando decimos “el papel de la mujer en la revolución”, de qué mujer hablamos puesto que “mujer” como toda categoría resulta ambigua y hasta contraproducente si tratamos de vincular “mujer” con esta otra palabra “revolución”; ¿a qué mujer nos referimos entonces?, ¿a una "mujer blanca", a una "que vive en silla de ruedas", a una "joven" o a una "morena", a una "que tiene hijos" o a una "que vive en la ciudad", a una "indígena" o a una "de pelo largo"? y más importante aún, ¿nos referimos a una mujer proletaria o a una mujer burguesa?
Una mirada superficial al asunto basta para hacer evidente que discutimos respecto a “las mujeres” y no respecto a “la mujer”, pero ¿por qué se vuelve necesario hablar de mujeres y no de mujer?, ¿por qué resulta importantísimo saber si trabaja o vive del trabajo de las otras y los otros? La pregunta parece un tanto necia, pero si preguntáramos por “el papel del hombre en la revolución”, lo absurdo del uso de la categoría “hombre” en el enunciado, resultaría enseguida claro puesto que se asume que respecto a la revolución, no hablamos de “el hombre” sino de “los hombres” porque los hombres o hacen la revolución o están en contra de ella.
En lo cotidiano, e incluso en los ámbitos académicos, no es casual que hagamos uso de “mujer” y no de “mujeres”, puesto que homogeneizar en lo abstracto es mucho más fácil que atrevernos no sólo a ver la diversidad que hay entre las distintas mujeres particulares, sino entre las construcciones alrededor de lo que “ser mujer” implica, puesto que estas construcciones están social e históricamente determinadas en espacios y contextos específicos; más aún, decir “mujer” en general, es desviar la mirada frente a una realidad que atraviesa no sólo las relaciones de género en la sociedad, sino todas las demás relaciones sociales, nos referimos a aquella relación social que da sentido al capitalismo, hoy formación social hegemónica del mundo, la relación social capital: “el capital”. Relación social que es condición para la existencia y mantenimiento del orden de cosas que impera actualmente y que de manera necesaria genera la realidad de la lucha de clases, la realidad de la existencia objetiva de proletarias y de burguesas.
Esa relación social llamada “capital”, nos obliga a mirar que hay “mujeres” y no una “mujer” ahistórica, esencial, dada por naturaleza o peor aún, dada por convención abiertamente perniciosa para el conjunto de "las mujeres", naturalizando una categoría que en sí misma contiene un mundo de opresión, mediante una operación falaz en el discurso social para así dar por sentado que una asignación enteramente producto de las circunstancias, basada en el “sexo”, es eterna y la única. Podríamos comprender esta actitud en cualquiera de los defensores del mundo de hoy, y con ello, del mundo de la sociedad de clases; pero nosotros, con la urgencia que nos mueve a criticar para pensar distinto un hacer distinto y a hacerlo, no podemos dejar de hablar sobre las mujeres en términos de intereses de clase y de lucha de clases.
Sin embargo, hablar de mujeres, que no de “mujer”, y de hombres es distinto, puesto que existe un sistema que asigna roles distintos a mujeres y hombres, basado en lo que superficialmente la sociedad en general, pasando por el hospital y el registro civil, designan como varón o como hembra. Y aquí solo valga lo siguiente: que ni genital, gonadal, cromosomal u hormonalmente podemos decir que un ser humano es sólo “macho” o “hembra” ya que la propia ciencia burguesa, aunque el discurso oficial no lo certifique[1], a reconocido que existen al menos 5 programas sexuales distintos, programas que a la fuerza se hacen coincidir con los extremos de este continuo: macho y hembra. Lo que de principio deja sin fundamento la estrechez no sólo de esta sociedad, sino de todas las sociedades de clase que han necesitado del plural más simple para poder explotar y oprimir: el plural binario, hombre-mujer, explotadores-explotados.
Y en fin, que a pesar de lo ridículo del sistema “sexo-género”, puesto que tanto género como sexo, son artificiales a más no poder, el peso diferenciado que se construye en términos no sólo simbólicos, sino políticos y económicos es evidente en la situación actual; aún hoy se les paga menos a las mujeres que a los hombres por la misma explotación, aún hoy se exige lo mismo para hombres y mujeres pero no se deslinda a las mujeres de la carga que representa el cuidado de los hijos, el mantenimiento del orden doméstico, etcétera, aumentando así la carga de trabajo sobre éstas, que independientemente y con muchísima anterioridad a que la sociedad de clases, hoy el capitalismo, les reconociera su trabajo, trabajaron y trabajan.
Por otro lado, y de manera consustancial a toda sociedad de clases, la apropiación del excedente social, el plustrabajo, por cualquier clase explotadora en la historia, se ha basado en la apropiación de los cuerpos de las mujeres, control de cuerpos que asegura el control de la más básica de las fuerzas productivas: la fuerza humana de trabajo.
Esta apropiación sobre los cuerpos de las mujeres, basada en el principio de la herencia y en la práctica del matrimonio, el heterosexismo, etcétera, tiene también una superestructura ideológica, un orden simbólico que siempre ha asociado todo lo bueno y lo positivo a “lo masculino” y todo lo malo y negativo a “lo femenino”. Y sí, aún hoy esta superestructura opera y determina muchos de los comportamientos no sólo entre burgueses y burguesas, sino incluso entre proletarias y proletarios.
Sin embargo, esta característica, la opresión del conjunto de las mujeres, incluso de las que económicamente pertenecen a las clases explotadoras, hasta cierto punto necesaria en el devenir del desarrollo de las sociedades de clase, es hoy obsoleta, junto con muchas otras cosas, y sólo será abolida con la destrucción de la sociedad de clases, cuyo último representante es el capitalismo.
Llegamos aquí al punto en el que tocamos la palabra “revolución” y sin dejar de mencionar que también en las revoluciones burguesas, como en todas las revoluciones, las mujeres “del pueblo”, protoproletarias, tuvieron un papel de primer orden junto a sus compañeros, diremos que hablamos de esa otra revolución, la revolución que pondrá fin a la sociedad de clases, a la explotación y a la opresión, aquella que sólo puede ser a nivel internacional, producto de las masas explotadas, organizadas y conscientes de sus fines; hablamos de la revolución comunista.
Aquí, diremos, y sin menospreciar el peso de los parámetros diferenciados que respecto a mujeres y hombres está presente incluso en las organizaciones más claras de nuestra clase, que el papel de las mujeres es el mismo que el de los hombres: hacer la revolución o estar en contra de ella. Para esto quisiéramos mencionar el ejemplo de la Comuna de París, donde mujeres de ambos bandos, participaron en los hechos, las proletarias revolucionarias luchando por el triunfo de la Comuna y las mujeres burguesas, una vez derrotada ésta, haciendo pagar con una saña indecible, las aspiraciones gloriosas de las masas explotadas de París, incluidos hombres y mujeres.
Lo anterior nos confirma que la revolución en general, en particular ésta, la que nos toca realizar, no es una cuestión de género, de identidad étnica, de nacionalidad o de condición sexual, es una cuestión de clase, donde sólo hay dos papeles: las personas revolucionarias y las contrarrevolucionarias. Y concretando lo dicho en el caso de la mujer a la que esta mesa hace honor, diremos que Rosa Luxemburg, antes que una mujer, que una polaca, que una judía, que supuesta enemiga de Lenin, que muy o poco fea, que esto o que lo otro, era una REVOLUCIONARIA.
Para concluir y siguiendo los argumentos que hemos intentado desarrollar es claro que el papel de las mujeres explotadas está al lado de la clase obrera, la clase revolucionaria, y que su lucha es la misma que la del resto de la clase: abolir la opresión de género junto con todas las demás groseras opresiones que se basan en el principio de la explotación de unos y unas sobre otras y otros, mediante la insurrección que generará las condiciones para una sociedad nueva, donde no sólo habrá hombres nuevos, sino mujeres nuevas o incluso algo distinto, más allá de lo genital, allí donde las estrechas miras que la sociedad de clase nos obliga a tener, no nos permiten ver.
Como trabajadoras, nuestro papel es el de impulsar el desarrollo de la consciencia y de la unidad de nuestra clase, desarrollar las armas de la teoría y de la organización junto con nuestros compañeros, participando activamente en la lucha de clases mundial ya que como proletarias somos parte de una unidad, la de la clase trabajadora internacional; clase histórica que debe, como un todo, gestar su unidad más allá de las fronteras nacionales, raciales, religiosas y por supuesto, de género, si quiere triunfar en su cometido, la destrucción de la sociedad de clases, donde las exacerbaciones de género, de raza y demás, son potenciadas casi al infinito y de la que el capitalismo debe ser el último ejemplar; en pocas palabras, nuestro papel es trabajando todos juntos, como clase revolucionaria, porque una sociedad nueva exista, una sociedad sin explotación, sin opresiones de ningún género y por supuesto, sin la mujer y el hombre abstractos tan caros al capital[2].
A continuación quisiera hacer una breve cronología de la participación femenina antes, durante y después de la oleada revolucionaria de 1917-1923[3].
[1] Hablar sobre la derecha del capital: iglesia, sobre el pensamiento binario y sus posibles raíces histórico-materiales, etc.
[2] Hablar sobre las críticas de Marx al “hombre abstracto” y la propuesta de Emma Goldman sobre “la mujer nueva”.
[3] Basada en el texto: “Día Internacional de las Mujeres: sólo la sociedad comunista puede poner fin a la opresión de las mujeres” en Révolution International, febrero 2008.
jueves 1 de enero de 2009
el diario


Jueves 1º de enero de 2009, México, desde mi cueva cárcel hogar, 7 p.m.
Vivimos, como desde hace milenios, en una asquerosa sociedad de clases… no sé si mi dolor de panza es producto de ésta o del kilo de mandarinas que comí antes del pescado horneado… como sea, esto es insoportable.
Mi intención es comenzar un diario y no sé si lo lograré, porque desde hace muchos años que no acostumbro a escribir, y eso es claramente producto de mi depresión ya vieja, ya podrida y de la cual estoy más que harta… pero nada he podido hacer, ni el psiquiatra, ni los buenos deseos. Creo que es imposible dejar de sentirme tan mal, día y noche, noche y día.
Aunque sé que mi dolor y mi tristeza la comparten millones de seres humanos, quisiera poder recuperar mis ganas de escribir y un poquito de esa voluntad incansable que me caracterizó en la adolescencia, pero no, pero sí… no sé si podré escribir.

Hasta esta línea he escrito muy mal, sin vuelo, sin gracia, sin nada…
Aclararé algunas cosas: este diario es para poder entenderme un poco y registrar las cosas que olvido tan fácilmente, los momentos buenos y las razones concretas de los malos. Sin embargo, me empuja una necesidad más general, más humana. Contar a mis semejantes lo que la vida ahora significa, el vacío, la soledad y la desesperanza constante, que como sombras ineludibles, nos persiguen. Nos persiguen como el día a día en el trabajo, en la escuela, en la casa… porque estamos atrapadxs en una cotidianidad tan deshumanizadora, tan sucia y tan opuesta a nuestros deseos de vivir.
Es así, y quizá, espero y deseo tanto, algún día sea distinto. Un mundo aguarda agazapado en la destrucción de este y muy pocxs se dan cuenta.
Pero tú, ustedes, saben que es posible, que fue posible… y por eso puede ser de alguna utilidad anticuaria lo que yo pueda decir respecto a éstos, el tiempo, el lugar y las circunstancias que me tocaron y contra las que me rebelo. Y hoy no lucho sola contra ellas.
Es aún 1º de enero del año 2009… y yo nací en el año 1985… todo parece tan lejano y tan cambiado desde que fui capaz de reconocer las situaciones en las que estoy. Mi infancia… mejor no hablemos de ella, fue feliz, supongo.

Y la cosa es que ayer, no, anteayer, estaba tan enojada porque llegaba el “Año Nuevo” y porque sé que lo que espera a la vuelta del año que terminó, 2008, tiene tan pocas perspectivas si seguimos como hasta ahora. Además de enojada, sola y desesperada porque mi casa es un desastre, una mezcla de olores desagradables, de frío, humedad y 7 gatos que por casi un mes estuvieron a solas con ellos y con el rencor que deben sentir, y no se explican, de vivir, sufrir, una humanidad que les domesticó y ahora les trata tan mal… yo me esfuerzo en hacerles semejantes, en no permitir que la relación malsana que necesariamente mantenemos llegue a extremos tan dolorosos y me empeño en ser su compañera. Pero alguien tiene el poder del dinero que compra alimento y que a altas horas de la noche se atreve a despertarlos para pedirles mimos, esa soy yo.
En fin, que los gatitos, 5 de ellos, son muy pequeños y cuando les dejé tenían 3 semanas y al paso del tiempo, en tranquilidad, atrapados y supongo felices, se dedicaron a orinar todo, a hacerse salvajes, irrespetuosos de la ley básica contra los malos olores. No les culpo, sólo entré a mi casa, luego de la ausencia, y lloré y grité y pateé las puertas… pobres, les abré asustado tanto… y cuando pude sentirme más tranquila, ayer, comencé a limpiar, poco a poco, porque ante la titánica tarea y la más mínima muestra de su magnitud, lloro de nuevo y me desespero y grito y pateo.
Así que no está limpio aún, pero lo estará. Un poco de orden exterior me ayudará a mantenerme operante en este infierno de vida citadina.
No sé si haré bien en recurrir a este lugar para planificar mis tareas… no, creo que no es lo mejor, esa actitud maniática y controladora la dejaremos morir junto con los diarios de épocas mejores…o peores, aún no lo sé. Respecto a esta sí que fueron mejores.
Y pondré un organizador de papel en una pared recurrente para saber qué sigue. Es patético que ha este extremo haya llegado mi primigenia renuencia a la rutina y a los deberes forzados, pero hoy en día, todo, absolutamente todo, es o puede ser, un deber forzado. Entonces es mejor dejar de despotricar contra ese hecho, porque sólo he conseguido hacer de mi vida una patética pataleta no contra el mundo, sino contra mí y mientras viva, es un tanto estúpido tratar de destruirme sin llegar al punto de no retorno.

Y del punto de no retorno he regresado sólo en mi imaginación y en mi capacidad para mentirme y engañarme… pero hasta de eso estoy cansada.
Esta es la sociedad de clases capitalista, la sociedad donde las exacerbaciones de género, de raza, de ideas y de todo lo posible, se potencian al infinito… y a mí me ha tocado la peor parte en la mayoría de las opciones abiertas a la suerte. Sin embargo estoy muy orgullosa de haber escogido una en particular, mi única y genuina esperanza, una esperanza tan contradictoria y tan menospreciada por el orden del mundo, que me eleva, no solo en mi imaginación mentirosa y necesitada de actitudes genuinas, sino en la realidad, en el día a día. Todo es opción y en lo que he podido escoger respecto a esta cada vez más dicotómica realidad, la de clase, creo que he escogido bien.
Y qué podrido que yo misma llame a mi imaginación “mentirosa”, es que hoy es así; no podemos soñar ni imaginar pues si lo intentas, terminas siendo una fracasada y por tanto, mentirosa. Porque los sueños y deseos personales son de verdad casi imposibles hoy, son francas mentiras que sólo te hacen sufrir. Sin embargo, y es una derrota, prefiero llamar a mi esperanza de otra manera, porque hoy la esperanza es tontería, es autoengaño… pero esta esperanza que tengo, esta esperanza… es posible y necesaria.

Algún día, quizá ese en el que alguien lee en un mundo distinto, la imaginación vuelva a ser una de las más puras y felices realidades y dejen de ser mentiras los anhelos verdaderamente humanos, como el desear con todo el corazón no estar sola, no estar cansada, pobre y desdichada.
Hoy comienza el año y para el mundo de las clases, inicia hipócritamente un esperado “mejor año”… yo deseo que sea peor, que no haya más que descontento y disgusto, que nadie siga creyendo en las que sí son mentiras convertidas en verdades por esta sociedad, que todxs guarden su esperanza lejos de la mentira y que sea un año definitivo y mejor sólo en nuestro sentido, en el de recuperar el ánimo y la poca alegría que queda, luchando contra esta asquerosa sociedad de clases.

De verdad, y nunca lo había hecho en la vida, deseo para la humanidad y por ende para mí y mis compañerxs, un año lleno de la alegría de tener esperanzas ciertas y realizar actos que desmientan la mentira y abran el camino a un nuevo y verdadero mundo.
Hoy Prometeo quiere ser Proletarix y llamarse Comunista
domingo 27 de julio de 2008
Invitación Solemne



miércoles 9 de julio de 2008
POR TODOS LADOS LA BARBARIE AVANZA
el capitalismo es incapaz de alimentar a la humanidad
¡comunismo o barbarie!

el hombre y el animal
(paseando por allí encontramos un
concurso ideológico-objetivo:
¿quién tiene el conejo más obeso?
ÉL GANÓ)

Ha
Estamos asistiendo a una aceleración impresionante de la crisis del capitalismo. Esta aceleración tiene repercusiones muy duras sobre la clase trabajadora y sobre la gran mayoría de la población mundial explotada. Por una parte, los despidos por todo el mundo continúan a ritmo creciente. Podemos citar el cierre de 4 plantas de la General Motors, que implica sin duda un recorte de la plantilla, lo mismo viene ocurriendo en bancos e instituciones financieras, como la UBS, de Suiza, que ha iniciado ya recortes, o los despidos igualmente masivos en la construcción y en las oficinas inmobiliarias de los EUA.
Una de las consecuencias de la crisis es el endurecimiento brutal de las medidas contra lxs trabajadorxs emigrantes. En Italia el nuevo gobierno de Berlusconi se conduce de forma descaradamente xenófoba y arrogante, azuzando actos progromistas como el asalto a un campamento de gitanos rumanos, de la misma forma actúa el gobierno de izquierda de Zapatero en España; en EUA se viene criminalizando a los emigrantes de México y Centroamérica, e incluso en África del Sur, la burguesía azuza al linchamiento de los inmigrantes de países como Somalia o Zimbawe.
Como respuesta a la crisis y a la escalada del desempleo, la Unión Europea ha decidido endurecer las medidas represivas contra la emigración y ha puesto nuevas trabas contra el acceso de personas de países “sensibles”. Sin embargo, en la crisis actual, el efecto más duro contra lxs trabajadorxs y la gran mayoría de la población del planeta está siendo la inflación. Los precios de los alimentos básicos, del gas para cocinar, del transporte etc., se disparan de forma meteórica. Los salarios, congelados o casi congelados, no pueden resistir esa carrera. Esta explosión inflacionaria tiene una consecuencia dramática para las poblaciones de los países de África, Asia, América Latina, ya de por si muy empobrecidas.
Estamos asistiendo a los primeros pasos de una hambruna que puede convertirse en generalizada. La misma FAO calcula que cada día 100,000 personas mueren de hambre. En los 3 últimos años los precios de los productos alimenticios han subido un 83%. En el caso del trigo el alza ha sido del 181%. En Estados Unidos el arroz ha tenido que ser racionado. El problema inflacionario revela la agudización de la crisis, la cual anuncia la apertura de descontentos. Al respecto Jean Zeagler, encargado especial de la ONU para el “derecho a la alimentación” declara que vamos hacia un largo periodo de revueltas, de conflictos, de oleadas de desestabilización regional potencialmente incontrolables. El Banco Mundial pronostica que la inflación alimenticia no es un fenómeno temporal, el curso de los precios va a ser superior al de 2004 por lo menos hasta 2015.
La inflación en los alimentos básicos se ve agravada por fenómenos de especulación y acaparamiento de alimentos que recuerdan a lo que comerciantes y gobernantes realizaban cada vez que había malas cosechas en tiempos feudales. Hay sin embargo una diferencia que define a la crisis capitalista, esta no proviene de la escasez, sino del exceso de capital y mercancías. Los capitalistas, ávidos de ganancias rápidas, ven como la especulación inmobiliaria o bursátil ya no ofrece ninguna salida y se dedican a especular con los alimentos agudizando todavía más la llamarada inflacionaria.
Se está empezando a poner de manifiesto una verdad largo tiempo anunciada por los revolucionarios: EL CAPITALISMO ES INCAPAZ DE ALIMENTAR A LA HUMANIDAD. En un intento por negar esta realidad, la burguesía busca explicaciones de lo más vulgares, como la expresada por el economista Krugman, que asegura que todo este proceso inflacionario es por culpa de China, por comer demasiada carne, ya que eso conduce –afirma– a un desvío de la producción de granos hacia la alimentación del ganado. No obstante Jacques Diouf, secretario de la FAO, no puede dejar de reconocer que la escalada inflacionaria no proviene de una escasez, porque él mismo informa que en las actuales condiciones del desarrollo agrícola en el mundo, se podría asegurar la producción de alimentos para el doble de la población del planeta.
Cumbre de Roma y programas contra el hambre: medidas inútiles... el verdadero problema es el capitalismo
Con el creciente avance del hambre en el mundo, crece la preocupación de la burguesía de todos los países, y han convocado en Roma una Cumbre más de la FAO. En ella, han reconocido la gravedad del problema y con el cinismo que les caracteriza, advierten que el proceso inflacionario de los alimentos se extenderá por lo menos durante 10 años más, concluyendo, como lo hacen cada vez que se reúnen, con la promesa de invertir millones para paliar el hambre.
En esta reunión, la postura de apariencia radical de Cuba se presenta como un buen complemento demagógico para encubrir el verdadero problema. Machado Ventura (vicepresidente de Cuba) declaró: Los países del Norte tienen una indiscutible responsabilidad en el hambre y la desnutrición de más de 850 millones de personas por imponer la liberación comercial entre actores claramente desiguales... Con este discurso pretende nublar el corazón del problema al inyectar la idea de que la crisis y sus principales secuelas provienen de una mala política; pero la crisis es producto de las contradicciones del sistema y ante su agudización, las medidas que incrementan la explotación crecen, lo mismo que la competencia y la especulación, por eso para enfrentar a la crisis y a la galopante inflación no basta con cambiar las políticas liberales, hay que eliminar al capitalismo.
La miseria y el hambre que el capitalismo extiende, son sin duda desgracias impuestas a enormes masas de trabajadorxs y explotadxs en general, pero son además (y fundamentales) detonantes de reflexión y actuación. Ante la miseria y hambre lxs trabajadorxs no tienen más camino que la reflexión de lo que significa el capitalismo y la movilización consciente y masiva.
En los primeros meses de 2008 se han multiplicado las revueltas del hambre en un buen número de países.
En un artículo de CCI ON LINE que publicábamos sobre Haití[1], decíamos “En una Web de nombre semana.com, aparece un artículo titulado Planeta con hambre donde se lee: El hambre ataca, y la gente se levanta. Hay protestas en Guinea, Marruecos, Mauritania, Mozambique, Níger y Senegal. En Camerún causan 40 muertos. En Haití, cuatro. En Costa de Marfil y Burkina Faso las manifestaciones se convierten en saqueos y violencia, mientras en Egipto siete personas mueren en peleas por recibir pan subsidiado. Uzbekistán, Yemen, Bolivia e Indonesia viven algo parecido. Los altos precios de la comida la han puesto fuera del alcance de millones, y la situación no hace más que agravarse.”
Cabe destacar la situación social en Egipto donde al triplicarse los precios del trigo, los servicios de pan subsidiado del gobierno se vieron totalmente desabastecidos lo que provocó protestas e incidentes en las colas del pan durante marzo de 2008, en abril los obreros de la empresa textil de Malhalla al Kubra –vanguardia de los movimeintos obreros de 2006 y 2007- lanzaron el 7 de abril un llamamiento a la huelga en todo el país y se manifestaron el 7 y el 8 siendo duramente reprimidos por la policía. En el norte de Egipto murieron dos personas, una de ellas un niño.[2]
La respuesta de la burguesía ha sido la represión. El único “alimento” del que poseen grandes reservas los estados burgueses son las balas: 200 muertos en la represión de los motines en Burkina Fasso en febrero 2008, 100 muertos en Camerún, 5 muertos en Egipto en abril y otros tantos en Haití el mismo mes.[3]
La respuesta de las luchas obreras
Estas masas desheredadas no están solas en sus protestas, se ven acompañadas por un progresivo incremento de las luchas obreras en numerosos países tanto en aquellos considerados “opulentos” como en los catalogados como “pobres”.
En los 3 primeros meses de 2008 hemos asistido a una simultaneidad internacional de las luchas obreras a una escala que jamás se había visto anteriormente. Si comparamos con otros momentos históricos, vemos que durante la oleada revolucionaria mundial de 1917-23 no hubo tantos países agitados por luchas coincidiendo en tan corto espacio de tiempo. Lo mismo podemos decir de la oleada de luchas abierta en 1968.
Sin embargo, si bien esta simultaneidad es muy significativa, es importante destacar la similitud de las motivaciones que han impulsado a luchar tanto a obrerxs de países industrializados como a sus hermanxs de los países más “periféricos” como a las masas desheredadas: en todos los casos ha sido la respuesta a la inflación, un hecho mundial consecuencia directa de la crisis mundial. Esta similitud no estaba tan presente en las luchas que se sucedieron tras Mayo 68. Las situaciones específicas de cada país, los diferentes ritmos en la crisis y en las respuestas políticas de la burguesía, marcaban cada lucha del proletariado pese a que todas tenían en común la expresión de su despertar histórico.
Tanto en 1917 como en 1968 hubo una gran lucha que ejerció de faro -la Revolución Rusa y el Mayo francés, respectivamente- y las luchas que surgieron en otros países fueron un eco más débil de aquellas, no logrando ninguna de ellas ampliar la brecha que habían abierto. Por así decirlo, tanto en 1917 como en 1968 asistimos a las ondas concéntricas -por tanto más débiles- de la sacudida provocada por un epicentro. Hoy, si cada lucha tomada por separado está muy lejos de la fuerza histórica de los movimientos de 1917 y 1968, lo profundamente significativo es la multiplicación de focos de lucha. No asistimos como entonces a una hoguera en un país cuyas chispas saltan y provocan incendios más pequeños en otros países sino a una multiplicación de chispas -por el momento todavía pequeñas- que podrían acabar provocando una gran hoguera mundial. Al asistir a un empeoramiento general de todos los sectores del proletariado sin distinción de países, se puede empezar a comprender que todxs lxs proletarixs luchan contra los mismos problemas y hacen frente a las mismas causas.
Al desarrollarse luchas simultáneas en los diferentes países, se puede vislumbrar que ni hay “diferentes luchas” o “diferentes programas” sino que se comparte una misma lucha y un mismo programa contra el capitalismo. Empiezan a sentarse las bases para la confianza, la solidaridad, el sentimiento de una lucha común, entre los diferentes partes del proletariado. Si bien las condiciones objetivas crean gérmenes favorables a la unificación internacional de las luchas obreras, tal unificación no es automática. El proletariado no es como el perro de Pavlov que reacciona mecánicamente ante el estímulo de las condiciones objetivas. Los factores subjetivos -la conciencia, la solidaridad, la entrega, la indignación, el sentimiento de la propia dignidad- son factores decisivos en el desarrollo de su lucha.
El desarrollo de la solidaridad no solo profundiza el sentimiento de pertenecer a una misma clase sino que abre una perspectiva revolucionaria para toda la humanidad. Otro aspecto importante de las luchas vividas es que han surgido sin esperar a la convocatoria sindical... Se trata sin duda de movilizaciones prometedoras, aunque aisladas; por eso la tenacidad, la conciencia clara, la visión amplia, de todxs lxs que nos comprometemos con el desarrollo de la respuesta del proletariado y de todxs lxs explotadxs son cruciales para que avancemos desde la potencialidad a la realidad de la fuerza colectiva del proletariado.
RM, Mayo del 2008
NOTAS
[1] Hecho en colaboración fraterna con el Núcleo de Discusión Internacionalista de la República Dominicana. Ver http://es.internationalism.org/node/2239/
[2] Ver Egipto: el germen de la huelga de masas, http://es.internationalism.org/ap/2007/195_egipto/
y Luchas en Egipto: una expresión de la solidaridad obrera, http://es.internationalism.org/ap/2007/178_egipto/
[3] Artículo publicado por Révolution Internationale, órgano de la CCI en Francia, ver http://fr.internationalism.org/ri390/editorial_la_classe_ouvriere_multiplie_ses_combats_dans_le_monde_entier.html/
jueves 3 de julio de 2008
MANIFIESTO SEXPOL-WILHELM REICH-1936

martes 1 de julio de 2008
viernes 27 de junio de 2008
A PROPÓSITO DE UN SON CUBANO

sábado 21 de junio de 2008
¿sola frente a la historia?... mentira...

mujer/hombre... complejas construcciones de las sociedades de clases... ¿qué hay dentro de estos moldes?
más que simples blasfemias

...la existencia INFAME del INHUMANO ENSUEÑO de esta forma histórica-indignante de conciencia que sufro en la piel, en los ojos y en la boca...
...sobre todo en la boca...
...porque desde ESE día, todo lo que me OBLIGAN a tragar, me sabe a ostia y sangre seca...
¿DÓNDE ESTÁ ELLA?

Sol/Luna,
Cultura/Naturaleza,
Día/Noche.
Inteligible/sensible,
Logos/Pathos.


























