


una mujer, joven, des-sub-empleada y ansiosa, decide convertirse en comunista-come-niños. ...Volteo a la izquierda, volteo a la derecha: el capitalismo sigue ahí... Flora cruza esas fronteras y atestigua desde la totalidad concreta, la lucha del TRABAJO contra el CAPITAL. ...Voy a parir fuego...
el capitalismo es incapaz de alimentar a la humanidad
¡comunismo o barbarie!
el hombre y el animal
(paseando por allí encontramos un
concurso ideológico-objetivo:
¿quién tiene el conejo más obeso?
ÉL GANÓ)
Estamos asistiendo a una aceleración impresionante de la crisis del capitalismo. Esta aceleración tiene repercusiones muy duras sobre la clase trabajadora y sobre la gran mayoría de la población mundial explotada. Por una parte, los despidos por todo el mundo continúan a ritmo creciente. Podemos citar el cierre de 4 plantas de la General Motors, que implica sin duda un recorte de la plantilla, lo mismo viene ocurriendo en bancos e instituciones financieras, como la UBS, de Suiza, que ha iniciado ya recortes, o los despidos igualmente masivos en la construcción y en las oficinas inmobiliarias de los EUA.
Una de las consecuencias de la crisis es el endurecimiento brutal de las medidas contra lxs trabajadorxs emigrantes. En Italia el nuevo gobierno de Berlusconi se conduce de forma descaradamente xenófoba y arrogante, azuzando actos progromistas como el asalto a un campamento de gitanos rumanos, de la misma forma actúa el gobierno de izquierda de Zapatero en España; en EUA se viene criminalizando a los emigrantes de México y Centroamérica, e incluso en África del Sur, la burguesía azuza al linchamiento de los inmigrantes de países como Somalia o Zimbawe.
Como respuesta a la crisis y a la escalada del desempleo, la Unión Europea ha decidido endurecer las medidas represivas contra la emigración y ha puesto nuevas trabas contra el acceso de personas de países “sensibles”. Sin embargo, en la crisis actual, el efecto más duro contra lxs trabajadorxs y la gran mayoría de la población del planeta está siendo la inflación. Los precios de los alimentos básicos, del gas para cocinar, del transporte etc., se disparan de forma meteórica. Los salarios, congelados o casi congelados, no pueden resistir esa carrera. Esta explosión inflacionaria tiene una consecuencia dramática para las poblaciones de los países de África, Asia, América Latina, ya de por si muy empobrecidas.
Estamos asistiendo a los primeros pasos de una hambruna que puede convertirse en generalizada. La misma FAO calcula que cada día 100,000 personas mueren de hambre. En los 3 últimos años los precios de los productos alimenticios han subido un 83%. En el caso del trigo el alza ha sido del 181%. En Estados Unidos el arroz ha tenido que ser racionado. El problema inflacionario revela la agudización de la crisis, la cual anuncia la apertura de descontentos. Al respecto Jean Zeagler, encargado especial de la ONU para el “derecho a la alimentación” declara que vamos hacia un largo periodo de revueltas, de conflictos, de oleadas de desestabilización regional potencialmente incontrolables. El Banco Mundial pronostica que la inflación alimenticia no es un fenómeno temporal, el curso de los precios va a ser superior al de 2004 por lo menos hasta 2015.
La inflación en los alimentos básicos se ve agravada por fenómenos de especulación y acaparamiento de alimentos que recuerdan a lo que comerciantes y gobernantes realizaban cada vez que había malas cosechas en tiempos feudales. Hay sin embargo una diferencia que define a la crisis capitalista, esta no proviene de la escasez, sino del exceso de capital y mercancías. Los capitalistas, ávidos de ganancias rápidas, ven como la especulación inmobiliaria o bursátil ya no ofrece ninguna salida y se dedican a especular con los alimentos agudizando todavía más la llamarada inflacionaria.
Se está empezando a poner de manifiesto una verdad largo tiempo anunciada por los revolucionarios: EL CAPITALISMO ES INCAPAZ DE ALIMENTAR A LA HUMANIDAD. En un intento por negar esta realidad, la burguesía busca explicaciones de lo más vulgares, como la expresada por el economista Krugman, que asegura que todo este proceso inflacionario es por culpa de China, por comer demasiada carne, ya que eso conduce –afirma– a un desvío de la producción de granos hacia la alimentación del ganado. No obstante Jacques Diouf, secretario de la FAO, no puede dejar de reconocer que la escalada inflacionaria no proviene de una escasez, porque él mismo informa que en las actuales condiciones del desarrollo agrícola en el mundo, se podría asegurar la producción de alimentos para el doble de la población del planeta.
Cumbre de Roma y programas contra el hambre: medidas inútiles... el verdadero problema es el capitalismo
Con el creciente avance del hambre en el mundo, crece la preocupación de la burguesía de todos los países, y han convocado en Roma una Cumbre más de la FAO. En ella, han reconocido la gravedad del problema y con el cinismo que les caracteriza, advierten que el proceso inflacionario de los alimentos se extenderá por lo menos durante 10 años más, concluyendo, como lo hacen cada vez que se reúnen, con la promesa de invertir millones para paliar el hambre.
En esta reunión, la postura de apariencia radical de Cuba se presenta como un buen complemento demagógico para encubrir el verdadero problema. Machado Ventura (vicepresidente de Cuba) declaró: Los países del Norte tienen una indiscutible responsabilidad en el hambre y la desnutrición de más de 850 millones de personas por imponer la liberación comercial entre actores claramente desiguales... Con este discurso pretende nublar el corazón del problema al inyectar la idea de que la crisis y sus principales secuelas provienen de una mala política; pero la crisis es producto de las contradicciones del sistema y ante su agudización, las medidas que incrementan la explotación crecen, lo mismo que la competencia y la especulación, por eso para enfrentar a la crisis y a la galopante inflación no basta con cambiar las políticas liberales, hay que eliminar al capitalismo.
La miseria y el hambre que el capitalismo extiende, son sin duda desgracias impuestas a enormes masas de trabajadorxs y explotadxs en general, pero son además (y fundamentales) detonantes de reflexión y actuación. Ante la miseria y hambre lxs trabajadorxs no tienen más camino que la reflexión de lo que significa el capitalismo y la movilización consciente y masiva.
En los primeros meses de 2008 se han multiplicado las revueltas del hambre en un buen número de países.
En un artículo de CCI ON LINE que publicábamos sobre Haití[1], decíamos “En una Web de nombre semana.com, aparece un artículo titulado Planeta con hambre donde se lee: El hambre ataca, y la gente se levanta. Hay protestas en Guinea, Marruecos, Mauritania, Mozambique, Níger y Senegal. En Camerún causan 40 muertos. En Haití, cuatro. En Costa de Marfil y Burkina Faso las manifestaciones se convierten en saqueos y violencia, mientras en Egipto siete personas mueren en peleas por recibir pan subsidiado. Uzbekistán, Yemen, Bolivia e Indonesia viven algo parecido. Los altos precios de la comida la han puesto fuera del alcance de millones, y la situación no hace más que agravarse.”
Cabe destacar la situación social en Egipto donde al triplicarse los precios del trigo, los servicios de pan subsidiado del gobierno se vieron totalmente desabastecidos lo que provocó protestas e incidentes en las colas del pan durante marzo de 2008, en abril los obreros de la empresa textil de Malhalla al Kubra –vanguardia de los movimeintos obreros de 2006 y 2007- lanzaron el 7 de abril un llamamiento a la huelga en todo el país y se manifestaron el 7 y el 8 siendo duramente reprimidos por la policía. En el norte de Egipto murieron dos personas, una de ellas un niño.[2]
La respuesta de la burguesía ha sido la represión. El único “alimento” del que poseen grandes reservas los estados burgueses son las balas: 200 muertos en la represión de los motines en Burkina Fasso en febrero 2008, 100 muertos en Camerún, 5 muertos en Egipto en abril y otros tantos en Haití el mismo mes.[3]
La respuesta de las luchas obreras
Estas masas desheredadas no están solas en sus protestas, se ven acompañadas por un progresivo incremento de las luchas obreras en numerosos países tanto en aquellos considerados “opulentos” como en los catalogados como “pobres”.
En los 3 primeros meses de 2008 hemos asistido a una simultaneidad internacional de las luchas obreras a una escala que jamás se había visto anteriormente. Si comparamos con otros momentos históricos, vemos que durante la oleada revolucionaria mundial de 1917-23 no hubo tantos países agitados por luchas coincidiendo en tan corto espacio de tiempo. Lo mismo podemos decir de la oleada de luchas abierta en 1968.
Sin embargo, si bien esta simultaneidad es muy significativa, es importante destacar la similitud de las motivaciones que han impulsado a luchar tanto a obrerxs de países industrializados como a sus hermanxs de los países más “periféricos” como a las masas desheredadas: en todos los casos ha sido la respuesta a la inflación, un hecho mundial consecuencia directa de la crisis mundial. Esta similitud no estaba tan presente en las luchas que se sucedieron tras Mayo 68. Las situaciones específicas de cada país, los diferentes ritmos en la crisis y en las respuestas políticas de la burguesía, marcaban cada lucha del proletariado pese a que todas tenían en común la expresión de su despertar histórico.
Tanto en 1917 como en 1968 hubo una gran lucha que ejerció de faro -la Revolución Rusa y el Mayo francés, respectivamente- y las luchas que surgieron en otros países fueron un eco más débil de aquellas, no logrando ninguna de ellas ampliar la brecha que habían abierto. Por así decirlo, tanto en 1917 como en 1968 asistimos a las ondas concéntricas -por tanto más débiles- de la sacudida provocada por un epicentro. Hoy, si cada lucha tomada por separado está muy lejos de la fuerza histórica de los movimientos de 1917 y 1968, lo profundamente significativo es la multiplicación de focos de lucha. No asistimos como entonces a una hoguera en un país cuyas chispas saltan y provocan incendios más pequeños en otros países sino a una multiplicación de chispas -por el momento todavía pequeñas- que podrían acabar provocando una gran hoguera mundial. Al asistir a un empeoramiento general de todos los sectores del proletariado sin distinción de países, se puede empezar a comprender que todxs lxs proletarixs luchan contra los mismos problemas y hacen frente a las mismas causas.
Al desarrollarse luchas simultáneas en los diferentes países, se puede vislumbrar que ni hay “diferentes luchas” o “diferentes programas” sino que se comparte una misma lucha y un mismo programa contra el capitalismo. Empiezan a sentarse las bases para la confianza, la solidaridad, el sentimiento de una lucha común, entre los diferentes partes del proletariado. Si bien las condiciones objetivas crean gérmenes favorables a la unificación internacional de las luchas obreras, tal unificación no es automática. El proletariado no es como el perro de Pavlov que reacciona mecánicamente ante el estímulo de las condiciones objetivas. Los factores subjetivos -la conciencia, la solidaridad, la entrega, la indignación, el sentimiento de la propia dignidad- son factores decisivos en el desarrollo de su lucha.
El desarrollo de la solidaridad no solo profundiza el sentimiento de pertenecer a una misma clase sino que abre una perspectiva revolucionaria para toda la humanidad. Otro aspecto importante de las luchas vividas es que han surgido sin esperar a la convocatoria sindical... Se trata sin duda de movilizaciones prometedoras, aunque aisladas; por eso la tenacidad, la conciencia clara, la visión amplia, de todxs lxs que nos comprometemos con el desarrollo de la respuesta del proletariado y de todxs lxs explotadxs son cruciales para que avancemos desde la potencialidad a la realidad de la fuerza colectiva del proletariado.
RM, Mayo del 2008
NOTAS
[1] Hecho en colaboración fraterna con el Núcleo de Discusión Internacionalista de la República Dominicana. Ver http://es.internationalism.org/node/2239/
[2] Ver Egipto: el germen de la huelga de masas, http://es.internationalism.org/ap/2007/195_egipto/
y Luchas en Egipto: una expresión de la solidaridad obrera, http://es.internationalism.org/ap/2007/178_egipto/
[3] Artículo publicado por Révolution Internationale, órgano de la CCI en Francia, ver http://fr.internationalism.org/ri390/editorial_la_classe_ouvriere_multiplie_ses_combats_dans_le_monde_entier.html/
A continuación trascribo unos planteamientos básicos y muy serios sobre el mundo, la vida y demás (la lucha de clases, la revolución comunista y etcétera) que están buenos para pensar y, o estar de acuerdo o discutirlos a profundidad. Se trata de la información contenida en las contraportadas de las publicaciones de la Corriente Comunista Internacional (CCI):
- Desde la Primera Guerra mundial, el capitalismo es un sistema social decadente. En dos ocasiones ya, el capitalismo ha sumido a la humanidad en un ciclo bárbaro de crisis, guerra mundial, reconstrucción, nueva crisis. En los años 80, el capitalismo ha entrado en la fase última de su decadencia, la de su descomposición. Sólo hay una alternativa a ese declive histórico irreversible : socialismo o barbarie, revolución comunista mundial o destrucción de la humanidad.
- La Comuna de París de 1871 fue el primer intento del proletariado para llevar a cabo la revolución, en una época en la que las condiciones no estaban todavía dadas para ella. Con la entrada del capitalismo en su período de decadencia, la Revolución de octubre de 1917 en Rusia fue el primer paso de una auténtica revolución comunista mundial en una oleada revolucionaria internacional que puso fin a la guerra imperialista y se prolongó durante algunos años. El fracaso de aquella oleada revolucionaria, especialmente en Alemania en 1919-23, condenó la revolución rusa al aislamiento y a una rápida degeneración. El estalinismo no fue el producto de la revolución rusa. Fue su enterrador.
- Los regímenes estatalizados que, con el nombre de "socialistas" o "comunistas" surgieron en la URSS, en los países del Este de Europa, en China, en Cuba, etc., no han sido sino otras formas, particularmente brutales, de la tendencia universal al capitalismo de Estado propia del período de decadencia.
- Desde principios del siglo xx todas las guerras son guerras imperialistas en la lucha a muerte entre Estados, pequeños o grandes, para conquistar un espacio en el ruedo internacional o mantenerse en el que ocupan. Sólo muerte y destrucciones aportan esas guerras a la humanidad y ello a una escala cada vez mayor. Sólo mediante la solidaridad internacional y la lucha contra la burguesía en todos los países podrá oponerse a ellas la clase obrera.
- Todas las ideologías nacionalistas de "independencia nacional", de "derecho de los pueblos a la autodeterminación", sea cual fuere el pretexto, étnico, histórico, religioso, etc., son auténtico veneno para lxs obrerxs. Al intentar hacerles tomar partido por una u otra fracción de la burguesía, esas ideologías lxs arrastran a oponerse unxs a otrxs y a lanzarse a mutuo degüello tras las ambiciones de sus explotadorxs.
- En el capitalismo decadente, las elecciones son una mascarada. Todo llamamiento a participar en el circo parlamentario no hace sino reforzar la mentira de presentar las elecciones como si fueran, para lxs explotadxs, una verdadera posibilidad de escoger. La "democracia", forma particularmente hipócrita de la dominación de la burguesía, no se diferencia en el fondo de las demás formas de la dictadura capitalista como el estalinismo y el fascismo.
- Todas las fracciones de la burguesía son igualmente reaccionarias. Todos los autodenominados partidos "obreros", "socialistas", "comunistas" (o "ex comunistas", hoy), las organizaciones izquierdistas (trotskistas, maoistas y ex maoistas, anarquistas oficiales) forman las izquierdas del aparato político del capital. Todas las tácticas de "frente popular", "frente antifascista" o "frente único", que pretenden mezclar los intereses del proletariado a los de una fracción de la burguesía sólo sirven para frenar y desviar la lucha del proletariado.
- Con la decadencia del capitalismo, los sindicatos se han transformado por todas partes en órganos del orden capitalista en el seno del proletariado. Las formas sindicales de organización, "oficiales" o de "base" sólo sirven para someter a la clase obrera y encuadrar sus luchas.
- Para su combate, la clase obrera debe unificar sus luchas, encargándose ella misma de su extensión y de su organización, mediante asambleas generales soberanas y comités de delegadxs elegidxs y revocables en todo momento por esas asambleas.
- El terrorismo no tiene nada que ver con los medios de lucha de la clase obrera. Es una expresión de capas sociales sin porvenir histórico y de la descomposición de la pequeña burguesía, y eso cuando no son emanación directa de la pugna que mantienen permanentemente los Estados entre sí ; por ello ha sido siempre un terreno privilegiado para las manipulaciones de la burguesía. El terrorismo predica la acción directa de las pequeñas minorías y por todo ello se sitúa en el extremo opuesto a la violencia de clase, la cual surge como acción de masas consciente y organizada del proletariado.
- La clase obrera es la única capaz de llevar a cabo la revolución comunista. La lucha revolucionaria lleva necesariamente a la clase obrera a un enfrentamiento con el Estado capitalista. Para destruir el capitalismo, la clase obrera deberá echar abajo todos los Estados y establecer la dictadura del proletariado a escala mundial, la cual es equivalente al poder internacional de los Consejos obreros, los cuales agruparán al conjunto del proletariado.
- Transformación comunista de la sociedad por los Consejos obreros no significa ni "autogestión", ni "nacionalización" de la economía. El comunismo exige la abolición consciente por la clase obrera de las relaciones sociales capitalistas, o sea, del trabajo asalariado, de la producción de mercancías, de las fronteras nacionales. Exige la creación de una comunidad mundial cuya actividad total esté orientada hacia la plena satisfacción de las necesidades humanas.
- La organización política revolucionaria es la vanguardia del proletariado, factor activo del proceso de generalización de la conciencia de clase en su seno. Su función no consiste ni en "organizar a la clase obrera", ni "tomar el poder" en su nombre, sino en participar activamente en la unificación de las luchas, por el control de éstas por lxs obrerxs mismxs, y en exponer la orientación política revolucionaria del combate del proletariado.
- La clarificación teórica y política de los fines y los medios de la lucha del proletariado, de las condiciones históricas e inmediatas de esa lucha.
- La intervención organizada, unida y centralizada a nivel internacional, para contribuir en el proceso que lleva a la acción revolucionaria de la clase obrera.
- El agrupamiento de revolucionarixs para la constitución de un auténtico partido comunista mundial, indispensable al proletariado para echar abajo la dominación capitalista y en su marcha hacia la sociedad comunista.
Las posiciones de las organizaciones revolucionarias y su actividad son el fruto de las experiencias pasadas de la clase obrera y de las lecciones que dichas organizaciones han ido acumulando de esas experiencias a lo largo de la historia.
La CCI se reivindica de los aportes sucesivos de la Liga de los Comunistas de Marx y Engels (1847-52), de las tres Internacionales (La Asociación internacional de los trabajadores, 1864-72, la Internacional socialista, 1884-1914, la Internacional comunista, 1919-28), de las Fracciones de izquierda que se fueron separando en los años 1920-30 de la Tercera internacional (la Internacional comunista) en su proceso de degeneración, y más particularmente de las Izquierdas alemana, holandesa e italiana.